Las tramas discursivas. El anecdotario.
EL PLACER DE ENTRAR A UN PATIO
¡"JÁMBOL"!
Amanece en el valle de El Bolsón . Al norte del pueblo comienza a iluminarse la Escuela Rural Nº 139. Su edificación antigua, sólida y espaciosa, se levanta al costado de la ruta, a doce km. del pueblo, con sus aulas para cada grado, su galpón-gimnasio y su taller de carpintería. Detrás de la escuela pasa el río Quemquentreu, que sigue hacia el sur bordeando los siete kilómetros del largo Barrio Luján, dándole vida a chacras de lúpulo o de frambuesas y a pequeñas huertas familiares. Del otro lado, el este es una inmensa muralla. El cerro Piltriquitrón se levanta imponente, extendida pared de piedra que proyecta su sombra sobre todo el valle.
Un despertador natural despabila a Ceferino, el portero. El amanecer es todavía solo una lejana línea en el oeste, un reflejo a contramano proyectándose sobre los picos del Hielo Azul; más allá está Chile. En la oscuridad, Ceferino sale a picar un poco de leña para el mate. Echa "chamiza" en las llamas y se queda unos instantes mirando juguetear el fuego. Hasta que el agua se caliente tendrá tiempo de dar comida a sus gallinas y a sus pavos que "corren p' acá" ni bien abre la puerta. No muy lejos los teros contestan el canto de las bandurrias .
Como todos los días, Ceferino esperará que el reloj marque las siete para caminar los cincuenta metros que lo separan de la 139. Ya ha encendido el fogón y las salamandras , cuando empiezan a llegar los chicos del Mallín y de la Rinconada. La larga caminata entre cipreses y radales les ha puesto cachetes y narices coloradas por el frío. Entre risas, se van acomodando, apretaditos, al lado del fogón de la galería. Luego llega el colectivo escolar, blanco arriba, marrón abajo, de recorrer tantos kilómetros de tierra por el corazón del Barrio Luján. Bajan los chicos y algunos maestros. Unas nenas corren para alcanzar una hamaca, otros se acomodan en el cerco de alambre y empiezan un partido de bolitas; el resto se queda conversando por el patio.
Ceferino llama a Pablo y le pide que lo ayude con la leña. Mientras caminan hasta el taller de carpintería en busca de una carretilla, conversan:
-¿Y ese juego, Pablo, el que han estado armando desde hace unos días en el recreo?
-Lo enseñó la profesora de Educación Física, se llama jámbol.
Alejo entra a quinto grado y ve a Jesús que tiene la pelota inquieta debajo de su pie derecho, como anunciando la llegada del recreo. Suena la campana y en tres segundos el patio está repleto: los más chiquitos ocupan enseguida el sector de los juegos; unos diez varones corren detrás de Cornelio que lleva el fútbol. Hay protestas: durante la corrida barrieron hoyo, líneas y bolitas de otros jugadores.
Las nenas más grandes dan vueltas por el patio, conversan, se ríen. Se adivina que unas acompañan a las otras siguiendo curiosas el rastro alegre los chicos.
[...] Escuchan que Jesús empieza el partido haciendo picar la pelota. [...]
-Es que los chicos están jugando -dice- mientras se escucha un "no vale pechar, huevón", por un empujón que no es causa de enojo. Y el juego vuelve, siempre vuelve. Los chicos parecían tener alas en la cancha. No había golpes ni disputas, pero lo que más placer producía era ver el desparramo de reglas ignoradas.
Ellos hacían trampas sin hacerlas, porque parecía existir un pacto implícito de violar las normas.[...]
El portero Ceferino, que ha seguido el partido como atento espectador, le pregunta a Joaquín:
-¿Quién ganó?
-El equipo de Remigio.
-¿Por cuántos goles? Yo no vi festejar ninguno.
-No sé, pero me parece que metieron más goles.
[...]
Prof. Ornella Scarlino y Prof. Marcela Gómez
Escuela 139 - El Bolsón
Texto levemente modificado, para su uso en el Taller de Expresión Oral y Escrita de Facdef – UNT. El original está en: http://www.efdeportes.com/efd2/22pavia4.htm
¡Atención!
lunes, 5 de septiembre de 2016
ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA DE CÓMO ESTUDIAR
TALLER DE EXPRESIÓN ORAL Y ESCRITA – FACDEF – UNT – PROF. PILAR CORTÉS
ANTES DE ESTUDIAR
Para comenzar a estudiar, es necesario primero tomar ciertas precauciones, a fin de que el aprendizaje sea productivo.
El lugar debe estar aireado, tener una ventilación adecuada para la época del año. Es conveniente una buena oxigenación del lugar y una buena entrada de luz. Si se estudia de día, la luz debe estar a nuestra izquierda si somos diestros, y a nuestra derecha si somos zurdos. Si es de noche, la luz artificial debe ser de 75 voltios o más, pero no muy brillante, y si proviene de una lámpara, esta debe estar dirigida hacia la hoja que leemos. Si la hoja es satinada, es necesario orientar la lámpara para que no refleje y nos moleste la lectura.
Con respecto al tiempo, es conveniente estudiar durante el día, puesto que la luz na-tural ayuda a nuestros ojos; sin embargo, no es bueno que el sol dé directamente sobre lo que leemos, pues nos encandilaría. Es beneficioso estudiar luego de haber desayunado, pues estamos bien despiertos y alertas; no se debe comer mucho. Al estudiar de noche, si bien el silencio reinante nos ayuda a la concentración, tenemos más cansancio y, a veces, nos acostamos más tarde por lo que no podemos madrugar.
Lo más importante, sin embargo, es la actitud que debemos tener frente al estudio. Es bueno comenzar todo aprendizaje con una actitud positiva. Yo puedo aprender, yo soy capaz de entender. A veces el estudio no es productivo porque nos consideramos ineficaces a la hora de comenzar la tarea: Yo no sirvo para Matemáticas, soy mala en Historia. Esta postura solo ayuda al fracaso. Y para que todo el conocimiento quede bien fijado en nuestra memoria, es necesario el uso del cuaderno, la carpeta o de hojas de apuntes ya que, gene-ralmente, todo estudio tiene como base una clase dada por el profesor. Si bien este puede dictar algunos conceptos, también usa la pizarra u otros elementos para ampliar lo que ex-plica. Este material que no es dictado debe ser tomado por el alumno como apuntes, es decir, notas, conceptos, aclaraciones, términos comprendidos por el alumno que este vuelca con sus propias palabras en su anotador. La toma de apuntes facilita la atención y concentración del alumno y ayuda a desarrollar la memoria, pues el chico capta lo más importante de lo dicho por su maestro y eso es lo que anota. Para esto, el alumno puede utilizar algunas abreviaturas propias o estandarizadas, como: ej.(ejemplo); q' (que) ; h' (hombre); tb. (también). Como debe escribirse rápidamente, es mejor tratar de hacerlo con una letra legible o, al menos, accesible para quien tomó los apuntes. Para concluir, es conveniente utilizar hojas que ya tengan márgenes preestablecidos o dejar espacios en los cuatro extremos, puesto que, al estudiar, querrán hacerse anotaciones marginales.
Durante los exámenes o trabajos prácticos es útil leer bien las consignas, para saber el orden en que se las responderá y el tiempo que se dedicará a cada una. Es necesario estar tranquilo, relajado, con una actitud positiva y repasar lo escrito antes de entregar el examen o trabajo.
Muchas veces no importa el orden en que se respondan las preguntas, pero sí es necesario responderlas todas, para avalar que estudiamos, y poner el número de referencia correctamente. Hay que cuidar la prolijidad del trabajo, la caligrafía (debe ser legible para el lector) y el color de la tinta (más bien oscura, así resulta más fácil su lectura).
PARA TENER EN CUENTA
El manejo de la bibliografía o fuentes que contienen la información que debemos estu-diar, se puede establecer en tres partes: una prelectura, una lectura efectiva (o varias, si el texto es complejo) y una poslectura.
En el primer período es cuando realizamos el espigueo, también llamado pre-lectura. Antes de abordar un texto cualquiera, es necesario recorrerlo entero con la mirada: si es un libro, observar su tapa, contratapa, índice, si tiene o no gráficos, cuántas hojas tiene; si es un artículo o una fotocopia, hay que hojearlo y ver cuántos títulos, subtítulos y gráficos posee. Este es el espigueo o primer contacto que se toma con el material, para comenzar a elaborar las hipótesis de lectura: de qué trata, para qué sirve, hasta dónde debe ser leído. Luego, se hace una pre-lectura, una lectura total que sirve para saber de qué trata este texto y para marcar los términos desconocidos, a fin de buscarlos en un diccionario (común o de tecnicismos, según el tema).
Lo segundo que debe realizarse es la lectura comprensiva, que se alcanza en sucesi-vas lecturas durante las que el lector se irá compenetrando de la temática abordada y podrá hacer anotaciones marginales y subrayar las ideas más importantes. Las llamadas “Anotaciones marginales” consisten en el uso de los márgenes de la hoja para anotar todas aquellas reflexiones, dudas u observaciones que se pueda hacer sobre el texto. Se escriben en forma inclinada, lo más cercanamente posible del párrafo que se quiere co-mentar.
Una vez que terminamos esa lectura y creemos que hemos comprendido cabalmente el texto, procedemos a la tercera fase, la de la poslectura.
Es en esta cuando podemos hacer uso de distintas técnicas para recordar y repasar los conocimientos.
El subrayado lineal y el elíptico se diferencian porque el lineal se hace por debajo de la palabra o palabras que son más importantes en el texto, aquellas que constituyen para el alumno las ideas principales. Pero el subrayado elíptico se realiza mediante una elipse (figura de forma ovoidal) que encierra, del mismo modo, términos o palabras destacadas. El subrayado sirve, posteriormente, para realizar resúmenes y síntesis.
Un resumen es la técnica que consiste en transcribir, en otra hoja, las ideas principales del texto, usando solo conectores necesarios pero respetando las palabras del autor. Al copiar lo más importante, el texto deja de lado aquello que es accesorio y se centra en lo que el alumno debe saber (siempre y cuando las ideas señaladas sean realmente princi-pales). La síntesis, en cambio, permite mayor soltura a la hora de escribir, porque el alumno utiliza sus propias palabras y así prueba que entendió lo estudiado. Una vez leído el texto, se debe explicar en qué consiste, y esto ayuda a fijar mejor lo que se leyó. Uno realiza una síntesis, por ejemplo, cuando le cuenta a otro de qué trata tal película que vio o aquel libro que leyó; síntesis es lo que aparece en las contratapas o solapas en los libros y las reseñas de los diarios y revistas. Pero también es una síntesis cuando pasamos al frente, a dar lección oral: no debemos estudiar de memoria, ya que este aprendizaje es momentáneo y poco productivo. Lo mejor es entender lo que decimos, y hasta hacer ayudas-memorias que solo contengan palabras orientadoras para guiarnos al exponer.
TALLER DE EXPRESIÓN ORAL Y ESCRITA – FACDEF – UNT – PROF. PILAR CORTÉS
ANTES DE ESTUDIAR
Para comenzar a estudiar, es necesario primero tomar ciertas precauciones, a fin de que el aprendizaje sea productivo.
El lugar debe estar aireado, tener una ventilación adecuada para la época del año. Es conveniente una buena oxigenación del lugar y una buena entrada de luz. Si se estudia de día, la luz debe estar a nuestra izquierda si somos diestros, y a nuestra derecha si somos zurdos. Si es de noche, la luz artificial debe ser de 75 voltios o más, pero no muy brillante, y si proviene de una lámpara, esta debe estar dirigida hacia la hoja que leemos. Si la hoja es satinada, es necesario orientar la lámpara para que no refleje y nos moleste la lectura.
Con respecto al tiempo, es conveniente estudiar durante el día, puesto que la luz na-tural ayuda a nuestros ojos; sin embargo, no es bueno que el sol dé directamente sobre lo que leemos, pues nos encandilaría. Es beneficioso estudiar luego de haber desayunado, pues estamos bien despiertos y alertas; no se debe comer mucho. Al estudiar de noche, si bien el silencio reinante nos ayuda a la concentración, tenemos más cansancio y, a veces, nos acostamos más tarde por lo que no podemos madrugar.
Lo más importante, sin embargo, es la actitud que debemos tener frente al estudio. Es bueno comenzar todo aprendizaje con una actitud positiva. Yo puedo aprender, yo soy capaz de entender. A veces el estudio no es productivo porque nos consideramos ineficaces a la hora de comenzar la tarea: Yo no sirvo para Matemáticas, soy mala en Historia. Esta postura solo ayuda al fracaso. Y para que todo el conocimiento quede bien fijado en nuestra memoria, es necesario el uso del cuaderno, la carpeta o de hojas de apuntes ya que, gene-ralmente, todo estudio tiene como base una clase dada por el profesor. Si bien este puede dictar algunos conceptos, también usa la pizarra u otros elementos para ampliar lo que ex-plica. Este material que no es dictado debe ser tomado por el alumno como apuntes, es decir, notas, conceptos, aclaraciones, términos comprendidos por el alumno que este vuelca con sus propias palabras en su anotador. La toma de apuntes facilita la atención y concentración del alumno y ayuda a desarrollar la memoria, pues el chico capta lo más importante de lo dicho por su maestro y eso es lo que anota. Para esto, el alumno puede utilizar algunas abreviaturas propias o estandarizadas, como: ej.(ejemplo); q' (que) ; h' (hombre); tb. (también). Como debe escribirse rápidamente, es mejor tratar de hacerlo con una letra legible o, al menos, accesible para quien tomó los apuntes. Para concluir, es conveniente utilizar hojas que ya tengan márgenes preestablecidos o dejar espacios en los cuatro extremos, puesto que, al estudiar, querrán hacerse anotaciones marginales.
Durante los exámenes o trabajos prácticos es útil leer bien las consignas, para saber el orden en que se las responderá y el tiempo que se dedicará a cada una. Es necesario estar tranquilo, relajado, con una actitud positiva y repasar lo escrito antes de entregar el examen o trabajo.
Muchas veces no importa el orden en que se respondan las preguntas, pero sí es necesario responderlas todas, para avalar que estudiamos, y poner el número de referencia correctamente. Hay que cuidar la prolijidad del trabajo, la caligrafía (debe ser legible para el lector) y el color de la tinta (más bien oscura, así resulta más fácil su lectura).
PARA TENER EN CUENTA
El manejo de la bibliografía o fuentes que contienen la información que debemos estu-diar, se puede establecer en tres partes: una prelectura, una lectura efectiva (o varias, si el texto es complejo) y una poslectura.
En el primer período es cuando realizamos el espigueo, también llamado pre-lectura. Antes de abordar un texto cualquiera, es necesario recorrerlo entero con la mirada: si es un libro, observar su tapa, contratapa, índice, si tiene o no gráficos, cuántas hojas tiene; si es un artículo o una fotocopia, hay que hojearlo y ver cuántos títulos, subtítulos y gráficos posee. Este es el espigueo o primer contacto que se toma con el material, para comenzar a elaborar las hipótesis de lectura: de qué trata, para qué sirve, hasta dónde debe ser leído. Luego, se hace una pre-lectura, una lectura total que sirve para saber de qué trata este texto y para marcar los términos desconocidos, a fin de buscarlos en un diccionario (común o de tecnicismos, según el tema).
Lo segundo que debe realizarse es la lectura comprensiva, que se alcanza en sucesi-vas lecturas durante las que el lector se irá compenetrando de la temática abordada y podrá hacer anotaciones marginales y subrayar las ideas más importantes. Las llamadas “Anotaciones marginales” consisten en el uso de los márgenes de la hoja para anotar todas aquellas reflexiones, dudas u observaciones que se pueda hacer sobre el texto. Se escriben en forma inclinada, lo más cercanamente posible del párrafo que se quiere co-mentar.
Una vez que terminamos esa lectura y creemos que hemos comprendido cabalmente el texto, procedemos a la tercera fase, la de la poslectura.
Es en esta cuando podemos hacer uso de distintas técnicas para recordar y repasar los conocimientos.
El subrayado lineal y el elíptico se diferencian porque el lineal se hace por debajo de la palabra o palabras que son más importantes en el texto, aquellas que constituyen para el alumno las ideas principales. Pero el subrayado elíptico se realiza mediante una elipse (figura de forma ovoidal) que encierra, del mismo modo, términos o palabras destacadas. El subrayado sirve, posteriormente, para realizar resúmenes y síntesis.
Un resumen es la técnica que consiste en transcribir, en otra hoja, las ideas principales del texto, usando solo conectores necesarios pero respetando las palabras del autor. Al copiar lo más importante, el texto deja de lado aquello que es accesorio y se centra en lo que el alumno debe saber (siempre y cuando las ideas señaladas sean realmente princi-pales). La síntesis, en cambio, permite mayor soltura a la hora de escribir, porque el alumno utiliza sus propias palabras y así prueba que entendió lo estudiado. Una vez leído el texto, se debe explicar en qué consiste, y esto ayuda a fijar mejor lo que se leyó. Uno realiza una síntesis, por ejemplo, cuando le cuenta a otro de qué trata tal película que vio o aquel libro que leyó; síntesis es lo que aparece en las contratapas o solapas en los libros y las reseñas de los diarios y revistas. Pero también es una síntesis cuando pasamos al frente, a dar lección oral: no debemos estudiar de memoria, ya que este aprendizaje es momentáneo y poco productivo. Lo mejor es entender lo que decimos, y hasta hacer ayudas-memorias que solo contengan palabras orientadoras para guiarnos al exponer.
PROGRAMA DEL TALLER
Desarrollo de contenidos en unidades de trabajo (coincidentes y concordantes)
UNIDAD N° 1: Tipologías textuales / Expresión escrita / redacción de textos científico-técnicos.
Tramas discursivas: descripción, narración, argumentación, exposición, instrucción. Las marcas discursivas.
Presentación de notas: organización gráfica, encabezamiento, precisión comunicativa y trato emisor/receptor, cierre, datos finales, rúbrica.
El ensayo.
El informe.
Estructura de la monografía.
Elaboración de textos propios.
Gramática oracional / gramática textual / normativa / ortografía
Estudio y aplicación de las reglas de acentuación. Excepciones. Reglas ortográficas aplicadas.
Normativa: puntuación.
Sintaxis gramatical: las estructuras sintácticas.
Superestructura, macroestructura (coherencia) y microestructura (cohesión)
Relaciones morfosintácticas: concordancia sustantivo / adjetivo / verbo.
UNIDAD N° 2: Lectura expresiva / comprensión textual
Identificación de unidades tonales.
Prelectura, lectura y poslectura. Hipótesis de lectura.
Técnicas de abordaje lecto-comprensivo. Marcas discursivas.
La comprensión textual manifestada a través de la expresión oral: formulación de síntesis de manera oral.
UNIDAD N° 3: Expresión / exposición oral
Recursos básicos de Oratoria.
Estructura de los discursos orales.
Bibliografía y recursos virtuales
Enlaces Web que pueden consultar:
Diccionario de la Real Academia Española: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae
Diccionario Panhispánico de Dudas: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/dpd
Nueva Gramática de la Lengua Española: http://aplica.rae.es/grweb/cgi-bin/buscar.cgi
La página del Idioma español (para consultas): http://www.elcastellano.org/gramatic.html
Google Académico: https://scholar.google.es/
Desarrollo de contenidos en unidades de trabajo (coincidentes y concordantes)
UNIDAD N° 1: Tipologías textuales / Expresión escrita / redacción de textos científico-técnicos.
Tramas discursivas: descripción, narración, argumentación, exposición, instrucción. Las marcas discursivas.
Presentación de notas: organización gráfica, encabezamiento, precisión comunicativa y trato emisor/receptor, cierre, datos finales, rúbrica.
El ensayo.
El informe.
Estructura de la monografía.
Elaboración de textos propios.
Gramática oracional / gramática textual / normativa / ortografía
Estudio y aplicación de las reglas de acentuación. Excepciones. Reglas ortográficas aplicadas.
Normativa: puntuación.
Sintaxis gramatical: las estructuras sintácticas.
Superestructura, macroestructura (coherencia) y microestructura (cohesión)
Relaciones morfosintácticas: concordancia sustantivo / adjetivo / verbo.
UNIDAD N° 2: Lectura expresiva / comprensión textual
Identificación de unidades tonales.
Prelectura, lectura y poslectura. Hipótesis de lectura.
Técnicas de abordaje lecto-comprensivo. Marcas discursivas.
La comprensión textual manifestada a través de la expresión oral: formulación de síntesis de manera oral.
UNIDAD N° 3: Expresión / exposición oral
Recursos básicos de Oratoria.
Estructura de los discursos orales.
Bibliografía y recursos virtuales
Enlaces Web que pueden consultar:
Diccionario de la Real Academia Española: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/drae
Diccionario Panhispánico de Dudas: http://www.rae.es/recursos/diccionarios/dpd
Nueva Gramática de la Lengua Española: http://aplica.rae.es/grweb/cgi-bin/buscar.cgi
La página del Idioma español (para consultas): http://www.elcastellano.org/gramatic.html
Google Académico: https://scholar.google.es/
martes, 28 de junio de 2016
Recordemos algunas reglas básicas de acentuación
ORTOGRAFÍA
LAS REGLAS DE ACENTUACIÓN
La regla principal para una correcta acentuación es que las palabras llevan tilde según donde esté el acento prosódico, es decir, depende de qué sílaba es la que recibe la mayor carga de pronunciación. Existen tres tipos de palabras según este criterio:
- Agudas: Tienen el acento prosódico en la última sílaba. Llevan tilde cuando la palabra termina en “n”, “s” o vocal. Ejemplos: cajón, café, azafrán, reloj, virtud.
- Graves: Tienen el acento prosódico en la penúltima sílaba. Llevan tilde cuando la palabra no termina en “n”, “s” o vocal. Ejemplos: coche, árbol, casa, difícil, cárcel, medios.
- Esdrújulas: Tienen el acento prosódico en la antepenúltima sílaba. Las esdrújulas siempre llevan tilde. Ejemplos: murciélago, fantástico, pájaro.
Acentuación de las palabras compuestas:
a) Si la palabra está compuesta por dos palabras simples, llevará tilde la última palabra, si es que co-rresponde. Ejemplos: decimoséptimo, radiocomunicación. abrelatas.
b) Si la palabra compuesta está unida por guiones, se tildará normalmente, existiendo la posibilidad de que ambas lleven tilde. Ejemplos: ítalo-francés, ítalo-americano.
c) Si la palabra está formada por un adjetivo y un adverbio de modo (el sufijo “mente”), llevará tilde el adjetivo si como palabra simple corresponde. Ejemplos: diariamente, rápidamente, velozmente, fan-tásticamente.
Los monosílabos no llevan tilde, excepto el caso del acento enfático y el acento diacrítico.
El acento enfático se utiliza en las palabras “Qué”, “Cuál(es)”, “Quién(es)”, “Cuánto (a, os, as)”, “Dónde”, “Cuándo” y “Cómo”, cuando estas son utilizadas con la intencionalidad de preguntar y/o ex-clamar. El objetivo es incrementar la fuerza de la expresión. Enfatiza, como su nombre hace suponer. No es necesario que lleven signos de exclamación o pregunta.
Ejemplos:
¿Dónde pensás ir?
Iré donde me plazca.
Me preguntó dónde íbamos a ir.
¿Quién te contó?
Quién te ha visto y quién te ve…
¿Cuándo es la fiesta?
Comienza cuando den las doce.
Cuándo no vos, siempre el mismo.
El acento diacrítico o tilde diacrítica, consiste en, mediante una tilde, diferenciar palabras que se escriben y pronuncian igual, pero tienen distinto significado.
En esta categoría caen, por ejemplo, las palabras monosílabas, que por regla conocemos que no se tildan.
Vamos entonces a ejemplificar el caso de los monosílabos uno a uno:
Mi / Mí
Lleva tilde cuando es pronombre personal: “A mí me dijeron otra cosa”.
No se tilda cuando lo utilizamos con la función de adjetivo posesivo: “Esta es mi casa”.
Tampoco lleva tilde en el caso de referirse a la nota musical “mi”.
Tu / Tú
Al igual que “mí”, lleva tilde cuando se usa como pronombre personal: “Tú eres muy amable”.
También igual que antes, no lleva tilde si está usado como adjetivo posesivo: “Tu auto no me deja pasar”.
El / Él
Llevará tilde cuando actúe como pronombre personal: “Él me llevó allí”.
No llevará la tilde cuando sea un artículo definido: “El programa de hoy me gustó”.
Se / Sé
Lleva tilde cuando se use como verbo, ser o saber: “Sé buena persona”; “yo sé que aprobarás”
No lo hace cuando actúa como pronombre personal, pronombre reflejo o pronombre recíproco. Tampo-co cuando es signo de impersonalidad o pasividad: “Se pasaron todo el día trabajando”.
De / Dé
Cuando sea verbo, sí llevará tilde: “Ella le dijo que se lo dé”.
Cuando sea preposición, no llevará tilde: “La luz de afuera no funciona”.
Si / Sí
Se tilda cuando es adverbio de afirmación: “Sí, estoy de acuerdo”.
También, cuando se trata del pronombre personal de la tercera persona: “Está muy ocupado en sí mismo”.
Cuando se trate de una conjunción (condicional o interrogativa), no llevará tilde: “Si me parece ade-cuado lo haré”.
Tampoco llevará tilde en el caso de hacer referencia a la nota musical “si”.
Mas / Más
Esta palabra se tildará cuando signifique adverbio de cantidad: “Me gusta más la otra opción”.
En cambio, no se tildará cuando sea sinónimo de “pero”, es decir, cuando sea conjunción adversativa: “Esto me gusta, mas lo anterior era mejor”.
Te / Té
Lleva tilde cuando se refiere a la infusión: “A las cinco tomaremos el té”.
No lleva tilde cuando se refiere al pronombre personal: “¿Te parece bien?”.
Aun / Aún
Esta palabra llevará tilde cuando signifique en la oración adverbio de tiempo, es decir, sinónimo de “todavía”: “La fiesta aún no comenzó”.
No llevará tilde cuando esta palabra sea componente del modo conjuntivo “aun cuando”: “Aun cuando se lo prohibí, no me hizo caso”.
Otro caso en el que no llevará tilde es cuando tiene valor preposicional y significa “hasta” o “incluso”: “Era difícil aun para los más experimentados”.
ORTOGRAFÍA
LAS REGLAS DE ACENTUACIÓN
La regla principal para una correcta acentuación es que las palabras llevan tilde según donde esté el acento prosódico, es decir, depende de qué sílaba es la que recibe la mayor carga de pronunciación. Existen tres tipos de palabras según este criterio:
- Agudas: Tienen el acento prosódico en la última sílaba. Llevan tilde cuando la palabra termina en “n”, “s” o vocal. Ejemplos: cajón, café, azafrán, reloj, virtud.
- Graves: Tienen el acento prosódico en la penúltima sílaba. Llevan tilde cuando la palabra no termina en “n”, “s” o vocal. Ejemplos: coche, árbol, casa, difícil, cárcel, medios.
- Esdrújulas: Tienen el acento prosódico en la antepenúltima sílaba. Las esdrújulas siempre llevan tilde. Ejemplos: murciélago, fantástico, pájaro.
Acentuación de las palabras compuestas:
a) Si la palabra está compuesta por dos palabras simples, llevará tilde la última palabra, si es que co-rresponde. Ejemplos: decimoséptimo, radiocomunicación. abrelatas.
b) Si la palabra compuesta está unida por guiones, se tildará normalmente, existiendo la posibilidad de que ambas lleven tilde. Ejemplos: ítalo-francés, ítalo-americano.
c) Si la palabra está formada por un adjetivo y un adverbio de modo (el sufijo “mente”), llevará tilde el adjetivo si como palabra simple corresponde. Ejemplos: diariamente, rápidamente, velozmente, fan-tásticamente.
Los monosílabos no llevan tilde, excepto el caso del acento enfático y el acento diacrítico.
El acento enfático se utiliza en las palabras “Qué”, “Cuál(es)”, “Quién(es)”, “Cuánto (a, os, as)”, “Dónde”, “Cuándo” y “Cómo”, cuando estas son utilizadas con la intencionalidad de preguntar y/o ex-clamar. El objetivo es incrementar la fuerza de la expresión. Enfatiza, como su nombre hace suponer. No es necesario que lleven signos de exclamación o pregunta.
Ejemplos:
¿Dónde pensás ir?
Iré donde me plazca.
Me preguntó dónde íbamos a ir.
¿Quién te contó?
Quién te ha visto y quién te ve…
¿Cuándo es la fiesta?
Comienza cuando den las doce.
Cuándo no vos, siempre el mismo.
El acento diacrítico o tilde diacrítica, consiste en, mediante una tilde, diferenciar palabras que se escriben y pronuncian igual, pero tienen distinto significado.
En esta categoría caen, por ejemplo, las palabras monosílabas, que por regla conocemos que no se tildan.
Vamos entonces a ejemplificar el caso de los monosílabos uno a uno:
Mi / Mí
Lleva tilde cuando es pronombre personal: “A mí me dijeron otra cosa”.
No se tilda cuando lo utilizamos con la función de adjetivo posesivo: “Esta es mi casa”.
Tampoco lleva tilde en el caso de referirse a la nota musical “mi”.
Tu / Tú
Al igual que “mí”, lleva tilde cuando se usa como pronombre personal: “Tú eres muy amable”.
También igual que antes, no lleva tilde si está usado como adjetivo posesivo: “Tu auto no me deja pasar”.
El / Él
Llevará tilde cuando actúe como pronombre personal: “Él me llevó allí”.
No llevará la tilde cuando sea un artículo definido: “El programa de hoy me gustó”.
Se / Sé
Lleva tilde cuando se use como verbo, ser o saber: “Sé buena persona”; “yo sé que aprobarás”
No lo hace cuando actúa como pronombre personal, pronombre reflejo o pronombre recíproco. Tampo-co cuando es signo de impersonalidad o pasividad: “Se pasaron todo el día trabajando”.
De / Dé
Cuando sea verbo, sí llevará tilde: “Ella le dijo que se lo dé”.
Cuando sea preposición, no llevará tilde: “La luz de afuera no funciona”.
Si / Sí
Se tilda cuando es adverbio de afirmación: “Sí, estoy de acuerdo”.
También, cuando se trata del pronombre personal de la tercera persona: “Está muy ocupado en sí mismo”.
Cuando se trate de una conjunción (condicional o interrogativa), no llevará tilde: “Si me parece ade-cuado lo haré”.
Tampoco llevará tilde en el caso de hacer referencia a la nota musical “si”.
Mas / Más
Esta palabra se tildará cuando signifique adverbio de cantidad: “Me gusta más la otra opción”.
En cambio, no se tildará cuando sea sinónimo de “pero”, es decir, cuando sea conjunción adversativa: “Esto me gusta, mas lo anterior era mejor”.
Te / Té
Lleva tilde cuando se refiere a la infusión: “A las cinco tomaremos el té”.
No lleva tilde cuando se refiere al pronombre personal: “¿Te parece bien?”.
Aun / Aún
Esta palabra llevará tilde cuando signifique en la oración adverbio de tiempo, es decir, sinónimo de “todavía”: “La fiesta aún no comenzó”.
No llevará tilde cuando esta palabra sea componente del modo conjuntivo “aun cuando”: “Aun cuando se lo prohibí, no me hizo caso”.
Otro caso en el que no llevará tilde es cuando tiene valor preposicional y significa “hasta” o “incluso”: “Era difícil aun para los más experimentados”.
Antes de comenzar a estudiar, me gustaría compartir con ustedes este texto de Pedro Barcia que me parece muy interesante y actual. ¿Qué les parece?
La lengua y la generación del pulgar
Hay que dominar el sistema lingüístico para modificarlo. Pensar que las técnicas estrechan, empobrecen o dificultan la lengua es una torpeza estimativa. Todo arranca de la pobreza y la vulgaridad expresivas de los usuarios de dichas técnicas
Por Pedro Luis Barcia - Para LA GACETA - Buenos Aires Dom. 01/09/2013
Leemos y oímos en muchos sitios hablar, abusivamente, de que los muchachos han creado "una lengua del chat", o una "lengua de mensajes celulares" , o "una lengua del tuit". No hay tal cosa: la expresión verbal del chat, del mensaje celular y del tuit son la lengua común, alterada, abreviada, maltratada, jibarizada, a lo sumo, con la incorporación ocasional de emoticonos y otros recursos gráficos, pero es la lengua de todos. De lo que debemos hablar es de la len-gua en el chat, de la lengua en los mensajes celulares, en el tuit, para referirnos al tratamiento particular y, la mayoría de las veces, destrato que de la lengua se hace en estas formas útiles e interesantes de comunicación.
Por otra parte, repetir esa falacia de que los muchachos están "creando una nueva lengua", acentúa en ellos las tendencias libertarias frente a las normas, pues vale como decirles que están operando creativa y fundacionalmente de nuevas realidades lingüísticas. Es creativo el que conoce las reglas del idioma y sabe cómo superarlas. Hay que dominar el sistema lingüís-tico para modificarlo. La ignorancia no perfecciona sino que destruye cualquier aparato.
Ni siquiera hay abreviaturas universales en los medios digitales. Las propuestas por compañías de comunicación han fracasado. Cada tribu electrónica tiene su repertorio convencional.
Las modificaciones que los medios digitales de comunicación estimulan se generan en dos tipos de causas: las involuntarias y las intencionales. Sintéticamente, las razones de las irregu-laridades o anomias que del uso de la lengua muestran los nuevos medios podrían sintetizarse en las siguientes:
1.- La mala educación lingüística que reciben y portan nuestros adolescentes. Esta es la fuente que merece prioritaria atención, condicionante de la forma de manejar la lengua, y nada tiene que ver con intencionalidades posteriores. Se trata, pues, de un haber pasivo, y padecido por el muchacho, muy difícil de remontar. Es el principal factor condicionante de la libertad expresiva. Responsables: familia y escuela.
2.- La velocidad. En la respuesta rápida radica uno de los estimulantes atractivos y uno de los desafíos más influyentes del chateo (cibercharla o texto escritoral), en las modificaciones de la expresión lingüística en el esfuerzo por aproximarse a la conversación oral en tiempo real.
3.- La economía temporal que los lleva a una economía expresiva condicionante. Más que por el gasto, que con el avance técnico se ha hecho mínimo, cuanto porque se ayuda así a la velo-cidad que este tipo de comunicación exige.
4.- El espacio. Condiciona el escrito. El usuario debe adaptarse al soporte, por ejemplo, la pan-talla del celular con sus 160 caracteres, espacios incluidos. O los 140 del tuit. Es un nuevo lecho de Procusto: se corta por la cabeza o por los pies para que quepa.
5.- El ludismo, o gusto por lo que supone entretenimiento y juego al escribir de la manera pecu-liar en que se lo hace.
6.- La pertenencia a una "tribu urbana electrónica", con fuerte sentido de pequeña comunidad diferenciada de las restantes, que incita a subrayar ciertas diferencias lingüísticas.
7.- La actitud de rebeldía frente a lo establecido, con sus consecuentes acciones sostenidas de ruptura respecto del sistema lingüístico común.
8.- El sabor del distanciamiento de la lengua de los adultos, al escribir en una forma diferente, por momentos críptica, en un código propio del grupo, al que no tienen acceso inmediato los demás. Quedan afuera los dinosaurios de la especie humana.
9.- La ley del tobogán, del menor esfuerzo o de la cuesta abajo. Este dejarse ir sin retenciones (sintaxis, acentuación signos ortográficos, espacios, etcétera) lo que gratifica una sensación de libertad al deslizarse por el plano inclinado.
Comencemos por considerar la pregunta reiterada que nos hacen los periodistas: se cuestiona si el ejercicio del correo, el chat o los mensajes de texto perjudica o afecta al idioma. Los nue-vos medios como todo lo que corresponde al campo de la técnica, son indiferentes, en el senti-do de que en ellos no hay bondad ni maldad intrínsecas en las técnicas, por supuesto, pues no hay intención ninguna, para la que es necesaria la libertad. Es el uso humano el que carga los recursos técnicos de valores o de antivalores. Demonizar una técnica por el indebido manejo que de ella se hace es, por decir lo menos, irracional. Claro que, cabe advertirlo y se lo debe tener muy presente, las tecnologías modifican las formas de nuestra percepción y el entorno cultural en el que vivimos al que ellas contribuyen a conformar de manera pesante pues consti-tuyen una ecosfera en la que habitamos. Con el tiempo, sus proyecciones en distintos planos de la vida humana se hacen sentir, al modificar básicamente las vías y formas de la percep-ción, de relación con la realidad y, con ello, del conocimiento.
Los nuevos medios son herramientas valiosísimas de las que disponemos y que nos dan enormes posibilidades, impensadas hace pocas décadas. Una tecnolatría, practicada por los "integrados" de Eco, es una inversión de valores, pues se dejan llevar en su discutible "partici-pación" sin sentido de gobierno. En mi provincia, llaman a esto "caminar llevado como enano en manifestación". Los medios son tales, medios, y, por ello, instrumentales, vías o herramien-tas de los que el hombre se sirve. Si los medios no están sometidos a la libertad humana, es decir, a la inteligencia respaldada por la voluntad, el hombre invierte su condición de amo de ellos y acaba siendo siervo de elementos cuya naturaleza es ancilar, es decir, servil. La alusión del nombre blackberry a la bola negra de hierro atada al tobillo del negro algodonero, para ase-gurar su cautiverio, es reveladora. El pibe, siente el celular como una continuación del brazo. Y genera una dependencia que puede llegar a adicción. La libertad, al pozo.
El más perfecto sistema de comunicación inventado por el hombre es la lengua. Los nuevos medios potencian y dan nuevas vías de transmisión al sistema lingüístico. No han sido creados para restringirlo, sino para ampliarlo y enriquecerlo. Toda vía tecnológica de comunicación su-pone, es decir pone por debajo, como base, la lengua como sistema. La lengua es la matriz comunicativa por excelencia. Pensar que las técnicas estrechan, empobrecen o dificultan la lengua es una torpeza estimativa. Todo arranca de la pobreza y la vulgaridad expresivas de los usuarios de dichas técnicas. El usuario de los nuevos medios lleva a ellos sus capacidades y excelencias, o bien, sus estrecheces y limitaciones. Será un usuario más o menos aprovecha-do según el grado del nivel cultural y lingüístico que posea.
Si cada uno lleva a la mesa común lo que puede y lo que es, no de otra manera ocurre con los nuevos medios.
El que maneja con firme soltura su lengua, lo seguirá haciendo en todos las TIC que uti-lice.
El que es un discapacitado verbal, arrastrará su limitación al uso de los medios tecnoló-gicos de comunicación.
Y, más aún, es posible que ciertos rasgos de la tecnología, como la velocidad, reduzcan aun más su limitada capacidad expresiva. Nadie haga responsable de los estropicios provocados en la lengua a las tecnologías, que no son personas, y, por lo tanto, son carentes de responsa-bilidad.
Hay limitaciones, como las del tuit, que generan virtud, y un argentino gárrulo- es decir, un ar-gentino- se ve obligado a elegir, sintetizar, ceñirse lingüísticamente, lo que beneficia su expre-sión, adensándola. Las antologías de tuits que podemos consultar muestran obras notables de calibración en los del pulgar activo. Es una represa potenciante. Lo bue si bre dos ve bue, di Gra.
Por otro lado, el discurso incontenido, liberado, que para algunos ofrece el chateo nunca puede ser pauta de expresión más lograda, sí puede serlo de mayor vivacidad y dinamismo. Por el contrario, el ejercicio continuo de discursos inconsistentes, vacuos, desordenados, asintácticos, no es sino un vicio y no una virtud, porque pueden producir acostumbramiento en el usuario. Y trasponga esos usos a otros discursos. Aquí radica la clave de los desajustes. El escribir "libre de ataduras" -léase: sintaxis, ortografía, puntuación coherencia, etcétera- puede generar, en algunos poco avisados, un resultado negativo.
Si un mensaje digital se entiende bien, es suficiente, use o no mayúsculas, puntuación, abreviaturas, etcétera.
El riesgo está en que el usuario, cuando cambia de ámbito proyecte en otras situaciones, que no son las de la comunicación digital, los mismos usos. Será, en forma inevitable, condenado socialmente. Es una cuestión de adaptación al medio y al contexto. Quien maneja la lengua no tiene dificultades de adecuación, pues tiene cintura lingüística.
La pobreza léxica , y, con ella, las repeticiones de vocablos y de expresiones; la carencia de sinónimos; la falta de dominio de las estructuras sintácticas que descoyuntan el pensamiento lógico; la inhabilidad en el uso apropiado de los signos de puntuación; el desconocimiento de las reglas ortográficas, todo esto revela ignorancia y discapacidad en el manejo del sistema de su lengua nativa por parte del usuario. Hay quienes, como decía Lugones, practican "la libertad de no hacer lo que no pueden". Estos no abandonan el sistema cuando entran en comunica-ción digital: nunca lo han tenido consigo.
© LA GACETA Pedro Luis Barcia - Presidente de la Academia Nacional de Educación, miem-bro y expresidente de la Academia Argentina de Letras.
La lengua y la generación del pulgar
Hay que dominar el sistema lingüístico para modificarlo. Pensar que las técnicas estrechan, empobrecen o dificultan la lengua es una torpeza estimativa. Todo arranca de la pobreza y la vulgaridad expresivas de los usuarios de dichas técnicas
Por Pedro Luis Barcia - Para LA GACETA - Buenos Aires Dom. 01/09/2013
Leemos y oímos en muchos sitios hablar, abusivamente, de que los muchachos han creado "una lengua del chat", o una "lengua de mensajes celulares" , o "una lengua del tuit". No hay tal cosa: la expresión verbal del chat, del mensaje celular y del tuit son la lengua común, alterada, abreviada, maltratada, jibarizada, a lo sumo, con la incorporación ocasional de emoticonos y otros recursos gráficos, pero es la lengua de todos. De lo que debemos hablar es de la len-gua en el chat, de la lengua en los mensajes celulares, en el tuit, para referirnos al tratamiento particular y, la mayoría de las veces, destrato que de la lengua se hace en estas formas útiles e interesantes de comunicación.
Por otra parte, repetir esa falacia de que los muchachos están "creando una nueva lengua", acentúa en ellos las tendencias libertarias frente a las normas, pues vale como decirles que están operando creativa y fundacionalmente de nuevas realidades lingüísticas. Es creativo el que conoce las reglas del idioma y sabe cómo superarlas. Hay que dominar el sistema lingüís-tico para modificarlo. La ignorancia no perfecciona sino que destruye cualquier aparato.
Ni siquiera hay abreviaturas universales en los medios digitales. Las propuestas por compañías de comunicación han fracasado. Cada tribu electrónica tiene su repertorio convencional.
Las modificaciones que los medios digitales de comunicación estimulan se generan en dos tipos de causas: las involuntarias y las intencionales. Sintéticamente, las razones de las irregu-laridades o anomias que del uso de la lengua muestran los nuevos medios podrían sintetizarse en las siguientes:
1.- La mala educación lingüística que reciben y portan nuestros adolescentes. Esta es la fuente que merece prioritaria atención, condicionante de la forma de manejar la lengua, y nada tiene que ver con intencionalidades posteriores. Se trata, pues, de un haber pasivo, y padecido por el muchacho, muy difícil de remontar. Es el principal factor condicionante de la libertad expresiva. Responsables: familia y escuela.
2.- La velocidad. En la respuesta rápida radica uno de los estimulantes atractivos y uno de los desafíos más influyentes del chateo (cibercharla o texto escritoral), en las modificaciones de la expresión lingüística en el esfuerzo por aproximarse a la conversación oral en tiempo real.
3.- La economía temporal que los lleva a una economía expresiva condicionante. Más que por el gasto, que con el avance técnico se ha hecho mínimo, cuanto porque se ayuda así a la velo-cidad que este tipo de comunicación exige.
4.- El espacio. Condiciona el escrito. El usuario debe adaptarse al soporte, por ejemplo, la pan-talla del celular con sus 160 caracteres, espacios incluidos. O los 140 del tuit. Es un nuevo lecho de Procusto: se corta por la cabeza o por los pies para que quepa.
5.- El ludismo, o gusto por lo que supone entretenimiento y juego al escribir de la manera pecu-liar en que se lo hace.
6.- La pertenencia a una "tribu urbana electrónica", con fuerte sentido de pequeña comunidad diferenciada de las restantes, que incita a subrayar ciertas diferencias lingüísticas.
7.- La actitud de rebeldía frente a lo establecido, con sus consecuentes acciones sostenidas de ruptura respecto del sistema lingüístico común.
8.- El sabor del distanciamiento de la lengua de los adultos, al escribir en una forma diferente, por momentos críptica, en un código propio del grupo, al que no tienen acceso inmediato los demás. Quedan afuera los dinosaurios de la especie humana.
9.- La ley del tobogán, del menor esfuerzo o de la cuesta abajo. Este dejarse ir sin retenciones (sintaxis, acentuación signos ortográficos, espacios, etcétera) lo que gratifica una sensación de libertad al deslizarse por el plano inclinado.
Comencemos por considerar la pregunta reiterada que nos hacen los periodistas: se cuestiona si el ejercicio del correo, el chat o los mensajes de texto perjudica o afecta al idioma. Los nue-vos medios como todo lo que corresponde al campo de la técnica, son indiferentes, en el senti-do de que en ellos no hay bondad ni maldad intrínsecas en las técnicas, por supuesto, pues no hay intención ninguna, para la que es necesaria la libertad. Es el uso humano el que carga los recursos técnicos de valores o de antivalores. Demonizar una técnica por el indebido manejo que de ella se hace es, por decir lo menos, irracional. Claro que, cabe advertirlo y se lo debe tener muy presente, las tecnologías modifican las formas de nuestra percepción y el entorno cultural en el que vivimos al que ellas contribuyen a conformar de manera pesante pues consti-tuyen una ecosfera en la que habitamos. Con el tiempo, sus proyecciones en distintos planos de la vida humana se hacen sentir, al modificar básicamente las vías y formas de la percep-ción, de relación con la realidad y, con ello, del conocimiento.
Los nuevos medios son herramientas valiosísimas de las que disponemos y que nos dan enormes posibilidades, impensadas hace pocas décadas. Una tecnolatría, practicada por los "integrados" de Eco, es una inversión de valores, pues se dejan llevar en su discutible "partici-pación" sin sentido de gobierno. En mi provincia, llaman a esto "caminar llevado como enano en manifestación". Los medios son tales, medios, y, por ello, instrumentales, vías o herramien-tas de los que el hombre se sirve. Si los medios no están sometidos a la libertad humana, es decir, a la inteligencia respaldada por la voluntad, el hombre invierte su condición de amo de ellos y acaba siendo siervo de elementos cuya naturaleza es ancilar, es decir, servil. La alusión del nombre blackberry a la bola negra de hierro atada al tobillo del negro algodonero, para ase-gurar su cautiverio, es reveladora. El pibe, siente el celular como una continuación del brazo. Y genera una dependencia que puede llegar a adicción. La libertad, al pozo.
El más perfecto sistema de comunicación inventado por el hombre es la lengua. Los nuevos medios potencian y dan nuevas vías de transmisión al sistema lingüístico. No han sido creados para restringirlo, sino para ampliarlo y enriquecerlo. Toda vía tecnológica de comunicación su-pone, es decir pone por debajo, como base, la lengua como sistema. La lengua es la matriz comunicativa por excelencia. Pensar que las técnicas estrechan, empobrecen o dificultan la lengua es una torpeza estimativa. Todo arranca de la pobreza y la vulgaridad expresivas de los usuarios de dichas técnicas. El usuario de los nuevos medios lleva a ellos sus capacidades y excelencias, o bien, sus estrecheces y limitaciones. Será un usuario más o menos aprovecha-do según el grado del nivel cultural y lingüístico que posea.
Si cada uno lleva a la mesa común lo que puede y lo que es, no de otra manera ocurre con los nuevos medios.
El que maneja con firme soltura su lengua, lo seguirá haciendo en todos las TIC que uti-lice.
El que es un discapacitado verbal, arrastrará su limitación al uso de los medios tecnoló-gicos de comunicación.
Y, más aún, es posible que ciertos rasgos de la tecnología, como la velocidad, reduzcan aun más su limitada capacidad expresiva. Nadie haga responsable de los estropicios provocados en la lengua a las tecnologías, que no son personas, y, por lo tanto, son carentes de responsa-bilidad.
Hay limitaciones, como las del tuit, que generan virtud, y un argentino gárrulo- es decir, un ar-gentino- se ve obligado a elegir, sintetizar, ceñirse lingüísticamente, lo que beneficia su expre-sión, adensándola. Las antologías de tuits que podemos consultar muestran obras notables de calibración en los del pulgar activo. Es una represa potenciante. Lo bue si bre dos ve bue, di Gra.
Por otro lado, el discurso incontenido, liberado, que para algunos ofrece el chateo nunca puede ser pauta de expresión más lograda, sí puede serlo de mayor vivacidad y dinamismo. Por el contrario, el ejercicio continuo de discursos inconsistentes, vacuos, desordenados, asintácticos, no es sino un vicio y no una virtud, porque pueden producir acostumbramiento en el usuario. Y trasponga esos usos a otros discursos. Aquí radica la clave de los desajustes. El escribir "libre de ataduras" -léase: sintaxis, ortografía, puntuación coherencia, etcétera- puede generar, en algunos poco avisados, un resultado negativo.
Si un mensaje digital se entiende bien, es suficiente, use o no mayúsculas, puntuación, abreviaturas, etcétera.
El riesgo está en que el usuario, cuando cambia de ámbito proyecte en otras situaciones, que no son las de la comunicación digital, los mismos usos. Será, en forma inevitable, condenado socialmente. Es una cuestión de adaptación al medio y al contexto. Quien maneja la lengua no tiene dificultades de adecuación, pues tiene cintura lingüística.
La pobreza léxica , y, con ella, las repeticiones de vocablos y de expresiones; la carencia de sinónimos; la falta de dominio de las estructuras sintácticas que descoyuntan el pensamiento lógico; la inhabilidad en el uso apropiado de los signos de puntuación; el desconocimiento de las reglas ortográficas, todo esto revela ignorancia y discapacidad en el manejo del sistema de su lengua nativa por parte del usuario. Hay quienes, como decía Lugones, practican "la libertad de no hacer lo que no pueden". Estos no abandonan el sistema cuando entran en comunica-ción digital: nunca lo han tenido consigo.
© LA GACETA Pedro Luis Barcia - Presidente de la Academia Nacional de Educación, miem-bro y expresidente de la Academia Argentina de Letras.
Este blog está pensado para los alumnos que cursan el Profesorado en Educación Física en la Facultad de Educación Física de la Universidad Nacional de Tucumán
Les doy la bienvenida al blog del Taller. En él aprenderemos a trabajar con la palabra, el acto de habla oral o escrita al que le tenemos tanto miedo usualmente. Porque la palabra me define, me presenta, me muestra. Utilizo la palabra para comunicarme con mis alumnos, en las clases y en la vida. Puedo enseñar lo que sea, y el medio más valioso para hacerlo será, siempre, la palabra.
Bienvenidos al Taller y a su blog, en los que aprenderemos el manejo de la propia voz y del pensamiento personal.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

